Una ilusión: Jugar al fútbol

Cuando no hay medios se crean y cuando además la ilusión de unos jóvenes está implicada sin duda llega el éxito.

Nos situamos en Panyee, una ciudad flotante al sur de Tailandia donde sólo había una televisión donde se reunían para ver los partidos de fútbol. Los niños se reunían a verlos con el sueño de poder jugar algún día, algo imposible en una ciudad donde no había espacio.

Para poder jugar construyeron con tablas un campo de fútbol flotante donde disputaban partidos todos los días. Los clavos sobresalían y antes de aprender a jugar aprendieron a sortearlos y a mejorar sus pases hasta el punto de ser milimétricos ya que el balón podía pincharse o caer al agua fácilmente.images (1)

Un día les llegó una inscripción para apuntarse a un campeonato regional y no dudaron en acudir. Sortearon rivales hasta alcanzar las semifinales donde perdieron después de jugar toda la segunda parte descalzos y llegar a empatar el partido pero un gol en los últimos minutos les privó de saborear la gloria…por el momento.

Toda la desilusión se convirtió en trabajo cuando los vecinos y familiares los recibieron como héroes y decidieron inscribirse en la liga sur de Tailandia. Allí siguieron demostrando su juego hasta el punto de ser campeones durante seis años seguidos.

Sin duda estos chicos han demostrado que con trabajo y un sueño no hay nada en el mundo que pueda pararlos.

Fuentes:

• Texto: Propio. Información obtenida de Deporte y Fútbol
• Imagen: Deporte y Fútbol
• Video: Canal de Youtube de Pablo Silva

Star F.C: Honor, orgullo y valentía

Quizás sea el partido no oficial más famoso. Una historia de honor y valentía de unos jugadores ucranianos que no se amedrentaron ante la Alemania nazi.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el fútbol ya era un deporte arraigado en Europa. En la antigua Unión Soviética el fútbol era un deporte patrocinado por el Estado y se formaron muchos equipos. Uno de ellos fue el Dinamo de Kyev, quien pasó sin pena ni gloria por la liga hasta 1941, fecha donde empieza esta historia.

Alemania invade y ocupa Kiev, una de las ciudades más importantes de la URSS. Los habitantes de la ciudad debían dormir y buscar comida en la calle y si no lo conseguían, el frío acabaría con ellos. En tiempos así, el pan es un alimento muy cotizado y eso llevó a Josef Kordik, un panadero local, a ver como se incrementaban sus ganancias.

Una tarde, después de cerrar la panadería, Josef reconoció en el rostro de un vagabundo al que un día fue su ídolo, el portero del Dinamo de Kiev Nikolai Trusevich. Le ofreció trabajar en su panadería por comida y una cama y a cambio “sólo” tendría que ocuparse de la limpieza del local y buscar a sus antiguos compañeros de equipo para que trabajaran con él.

Kordik, apasionado del fútbol, pretendía reunir un equipo de fútbol y fundar el Star F.C, cosa que hizo con ocho jugadores del Dinamo de Kiev y tres del Lokomotiv. Todos empleados suyos y todos entrenando después de trabajar en la panadería.Monumento-al-Partido-de-la-Muerte

Como si de un promotor se tratase, Josef consiguió entrevistarse con algunos altos cargos nazi para proponer partidos entre su equipo y un combinado del ejército. Los alemanes aceptaron con la idea de que sus tropas tuvieran un entretenimiento, algo necesario dado el frío y el hambre que pasaban.

La trayectoria del Star F.C fue siempre ascendente, llegando a golear a muchos equipos y a llamar la atención de muchos alemanes que miraban recelosos como once soviéticos humillaban a sus tropas partido tras partido.

La virtud de estos futbolistas se convirtió en desgracia cuando se enfrentaron al Flakelf en San Petersburgo.  Los jugadores del Star F.C vieron la oportunidad de herir el orgullo nazi en un estadio repleto. La primera parte acabó 2-1 a pesar de la permisividad del árbitro que no castigaba las acciones duras sufridas por los soviéticos.Cartel-del-partido-de-la-muerte

En el descanso, y después de imponer su juego, recibieron una visita de la Gestapo que instaron al equipo a dejarse perder o a cambio lo pagarían caro. Pero el honor y el orgullo son mucho más fuertes, no sólo no perdieron sino que en la recta final del encuentro iban ganando 5-3. Fue entonces cuando Klimenko, delantero del Star F.C se metió en el área rival, regateó al portero y cuando todos creían que marcaría el sexto se paró y devolvió el balón al centro del campo. Un acto que simbolizaba el perdonar la vida al equipo nazi y que fue ovacionado por todo el estadio, un acto que mancilló el orgullo de los alemanes.

El 8-0 del siguiente partido fue el punto y final de este equipo. Los altos mandos del ejército nazi habían visto como los humillaban una y otra vez y decidieron acabar con todos. Los que no cayeron a manos de la tortura lo hicieron en un campo de concentración.

El infierno pareció acabar cuando las tropas stallinistas retomaron la ciudad pero nada más lejos de la realidad, fueron acusados de colaborar con los alemanes y los únicos tres supervivientes del equipo fueron arrestados.

Hoy en día son recordados como héroes en Ucrania e incluso en el estadio del Zenit, donde ganaron 5-3 al Flakelf, existe un monumento donde en sus pies está escrito: “A los jugadores que murieron con la frente alta ante el invasor nazi”.

Fuentes:

• Texto: Propio. Información obtenida de Canaltrans y Wikipedia
• Imagen: 1001experiencias y Historias de la historia
• Video: Canal de Youtube de Kyle Reese

Alejandro Rodríguez: El niño que paró una pelea

En una época donde la violencia y los disturbios están presentes en nuestro día a día encontramos actos que nos reconcilian con la humanidad.

Por desgracia, cuando hablamos de rivalidad en el mundo del fútbol normalmente se nos viene a la cabeza imágenes de peleas entre aficiones, disturbios antes de un partido y muy rara vez una convivencia pacífica. Eso es lo que se nos muestra en las noticias y ven tanto adultos como niños.

Nuestra historia comienza en un partido de miniprebenjamines en Canarias. Jugaban la Unión Viera frente al Barrio Atlántico y los protagonistas eran niños de cinco años que no tienen un contrato, no ganan dinero con publicidad, simplemente juegan al fútbol para divertirse.BKGZc0WCQAAsjTM

Durante el partido, uno de los entrenadores se dirigió al árbitro en tono despectivo, amenazándolo y discutiendo sobre su actuación. Parecía que todo iba a acabar como acostumbra pero uno de los pequeños se acercó y se interpuso entre los dos haciendo un gesto para separarlos y a gritos de “paren, paren, paren”.

El acto de nuestro pequeño héroe fue aplaudido tanto por el público local y visitante como por el árbitro y el técnico que estaban discutiendo, tanto fue así que olvidaron el roce y siguieron con el partido aunque el resultado fue lo de menos.

Al término del partido, Alejandro, el protagonista, declaró a UDRadio que “me gusta el juego limpio”, cosa que demostró claramente y que nos hace pensar qué valores estamos inculcando a las personas que empiezan en el deporte. Sin duda Alejandro ha dado una lección de valores tanto a mayores como a pequeños.

• Texto: Propio. Información obtenida de Mundo Deportivo
• Imagen: Rubén López Estupiñán. Sacada de la web El árbitro de fútbol
• Video: Canal de Youtube de Sr Marron

Cuando el fútbol representa un sentimiento: La patada de Boban

El deporte a veces va más allá de lo racional, puede convertirse en un sentimiento, en una vida, o como en este caso, un detonante para iniciar una guerra.
Zvonimir Boban es considerado por muchos como uno de los mejores centrocampistas de la década de los 90 pero su historia abarca mucho más que lo meramente futbolístico. boban

Para ponernos en situación debemos visualizar el contexto político que vivía Yugoslavia en 1990. Con la reciente caída de la URSS comenzaron a florecer sentimientos nacionalistas entre las etnias que convivían en el país: serbios, croatas, albaneses y bosnios, todos tan distintos y todos yugoslavos. Por aquel entonces el líder político serbio era Slobodan Milosevic, que ya había dejado claro su fuerte nacionalismo y su desprecio hacia las demás minorías étnicas de Yugoslavia. Por otro lado, Franjo Tudman, de una ideología más demócrata, acababa de ascender al poder autonómico croata pocos días antes del trágico enfrentamiento en el estadio Maksimir de Zagreb.

El día 13 de mayo de 1990 todo estaba preparado para disputar el Dínamo de Zagreb – Estrella Roja, los dos equipos más representativos de Croacia y Serbia respectivamente. Los aficionados serbios, siempre bastante violentos, acudieron en masa a pesar de ser el equipo visitante. Antes del comienzo del partido, como era de esperar, los radicales de los dos equipos se enzarzaron en una batalla campal donde tuvo que intervenir la policía, por aquel entonces controlada por Milosevic y que se unió a los ‘Delije‘ para atacar a los croatas.

Con el partido aún en juego la batalla de las gradas se trasladó al terreno de juego, los futbolistas, antes meros espectadores, se veían atrapados por las dos fuerzas radicales que además de odiarse en lo deportivo también lo hacían en lo político.

En el centro del campo, un joven croata estaba siendo agredido por un policía y Boban, que por aquel entonces tenía 21 años, decidió dejar su papel de futbolista y defender a su compatriota. Saltó y soltó una patada al agente que inmediatamente dejó libre al joven. Boban se convertía así en un héroe para el pueblo croata, declaró después del partido: “Ahí estaba yo, una cara pública preparada para arriesgar mi vida, mi carrera, todo lo que la fama puede comprar, todo por un ideal, por una causa: la causa croata”. El resto, es historia.

Croacia consiguió la independencia pero en la memoria de los que vivieron esa guerra siempre estará la patada de Boban.

Fuentes:

• Texto: Propio. Información obtenida de Futbolprimera y Wikipedia
• Imagen: Todocolección
• Video: Canal de Youtube de Albert Veli