Alejandro Rodríguez: El niño que paró una pelea

En una época donde la violencia y los disturbios están presentes en nuestro día a día encontramos actos que nos reconcilian con la humanidad.

Por desgracia, cuando hablamos de rivalidad en el mundo del fútbol normalmente se nos viene a la cabeza imágenes de peleas entre aficiones, disturbios antes de un partido y muy rara vez una convivencia pacífica. Eso es lo que se nos muestra en las noticias y ven tanto adultos como niños.

Nuestra historia comienza en un partido de miniprebenjamines en Canarias. Jugaban la Unión Viera frente al Barrio Atlántico y los protagonistas eran niños de cinco años que no tienen un contrato, no ganan dinero con publicidad, simplemente juegan al fútbol para divertirse.BKGZc0WCQAAsjTM

Durante el partido, uno de los entrenadores se dirigió al árbitro en tono despectivo, amenazándolo y discutiendo sobre su actuación. Parecía que todo iba a acabar como acostumbra pero uno de los pequeños se acercó y se interpuso entre los dos haciendo un gesto para separarlos y a gritos de “paren, paren, paren”.

El acto de nuestro pequeño héroe fue aplaudido tanto por el público local y visitante como por el árbitro y el técnico que estaban discutiendo, tanto fue así que olvidaron el roce y siguieron con el partido aunque el resultado fue lo de menos.

Al término del partido, Alejandro, el protagonista, declaró a UDRadio que “me gusta el juego limpio”, cosa que demostró claramente y que nos hace pensar qué valores estamos inculcando a las personas que empiezan en el deporte. Sin duda Alejandro ha dado una lección de valores tanto a mayores como a pequeños.

• Texto: Propio. Información obtenida de Mundo Deportivo
• Imagen: Rubén López Estupiñán. Sacada de la web El árbitro de fútbol
• Video: Canal de Youtube de Sr Marron

La historia de esfuerzo y dolor de Chris Hayes

En un deporte donde los autógrafos y las fotos se piden siempre a los mismos surge de vez en cuando una figura llena de esfuerzo como Chris Hayes.

El fútbol americano no es un deporte precisamente conocido en España pero en Estados Unidos goza de una popularidad sólo desbancada por el baloncesto. Es raro encontrar un instituto donde no haya un equipo de fútbol pero el de nuestro protagonista era así. A pesar de ello, Chris Hayes soñaba con jugar y no dudó en hacer las pruebas para los Miami Hurricanes cuando entró en la universidad.

Nadie creía que fuera a lograrlo, no tenía apenas experiencia y se enfrentaba a una prueba de selección donde estaba en desventaja, pero lo logró. Consiguió uno de los cuatro puestos para completar la plantilla y ahí comenzó su sueño. Su familia, orgullosa, lo apoyó en todo momento y sus compañeros, extrañados de que un joven sin experiencia pudiera entrar en el equipo empezaron a llamarlo Chris “Make-A-Wish”(Pide-Un-Deseo).

La trayectoria de Chris en sus dos primeros años fue nula. No jugó ni un sólo minuto aunque no dudaba en conducir durante horas para llegar puntual a los entrenamientos donde ayudaba a recoger el equipo, a hacer mejores a sus compañeros, a charlar sobre las tácticas con los entrenadores y todo esto sin una sola queja.chris-hayes-miami-hurricanes-514

Una mañana de octubre llegó el mazazo, su padre, un hombre aparentemente feliz y lleno de vida, se había suicidado. Un gran shock para la familia y para el jugador que condujo durante horas, como hacía todos los días, para acudir al funeral de su padre. Sus compañeros y entrenadores se volcaron con él e incluso decidieron convocarlo para el siguiente partido, su primera convocatoria en dos años.

El mismo día del funeral de su padre se montó en su coche, condujo y llegó a tiempo para el partido, un partido más para muchos pero muy especial para Chris. Jugaban contra la Universidad Wake Forest y empezó desde el banquillo, desde donde vería prácticamente todo el partido hasta que saltó al campo a falta de unos segundos.

El encuentro era reñido y le tocaba defender a la estrella del equipo rival. Si esta historia fuera una película de Hollywood seguramente Chris Hayes hubiera anotado el último tanto pero en el mundo real no pasó nada, absolutamente nada. No tocó siquiera el balón.

Al finalizar el encuentro se oyó un grito: “¡Cogedlo a hombros!” y así sucedió. El público, la prensa y el equipo rival no entendían porqué un jugador suplente estaba siendo manteado. Después de bajar al suelo, Chris se acercó a la grada, buscó a su madre y se fundió en un abrazo con ella. “En ese momento era enormemente feliz” recuerda Hayes cuando habla de lo sucedido.

El deporte a veces es una diversión, otras veces es una guerra, pero en este caso se convirtió en felicidad.

Fuentes:

• Texto: Propio. Información obtenida de Paginasdeportivas
• Imagen: Spox
• Video: Canal de Youtube de 01CanesrdGOAT

Cuando el fútbol representa un sentimiento: La patada de Boban

El deporte a veces va más allá de lo racional, puede convertirse en un sentimiento, en una vida, o como en este caso, un detonante para iniciar una guerra.
Zvonimir Boban es considerado por muchos como uno de los mejores centrocampistas de la década de los 90 pero su historia abarca mucho más que lo meramente futbolístico. boban

Para ponernos en situación debemos visualizar el contexto político que vivía Yugoslavia en 1990. Con la reciente caída de la URSS comenzaron a florecer sentimientos nacionalistas entre las etnias que convivían en el país: serbios, croatas, albaneses y bosnios, todos tan distintos y todos yugoslavos. Por aquel entonces el líder político serbio era Slobodan Milosevic, que ya había dejado claro su fuerte nacionalismo y su desprecio hacia las demás minorías étnicas de Yugoslavia. Por otro lado, Franjo Tudman, de una ideología más demócrata, acababa de ascender al poder autonómico croata pocos días antes del trágico enfrentamiento en el estadio Maksimir de Zagreb.

El día 13 de mayo de 1990 todo estaba preparado para disputar el Dínamo de Zagreb – Estrella Roja, los dos equipos más representativos de Croacia y Serbia respectivamente. Los aficionados serbios, siempre bastante violentos, acudieron en masa a pesar de ser el equipo visitante. Antes del comienzo del partido, como era de esperar, los radicales de los dos equipos se enzarzaron en una batalla campal donde tuvo que intervenir la policía, por aquel entonces controlada por Milosevic y que se unió a los ‘Delije‘ para atacar a los croatas.

Con el partido aún en juego la batalla de las gradas se trasladó al terreno de juego, los futbolistas, antes meros espectadores, se veían atrapados por las dos fuerzas radicales que además de odiarse en lo deportivo también lo hacían en lo político.

En el centro del campo, un joven croata estaba siendo agredido por un policía y Boban, que por aquel entonces tenía 21 años, decidió dejar su papel de futbolista y defender a su compatriota. Saltó y soltó una patada al agente que inmediatamente dejó libre al joven. Boban se convertía así en un héroe para el pueblo croata, declaró después del partido: “Ahí estaba yo, una cara pública preparada para arriesgar mi vida, mi carrera, todo lo que la fama puede comprar, todo por un ideal, por una causa: la causa croata”. El resto, es historia.

Croacia consiguió la independencia pero en la memoria de los que vivieron esa guerra siempre estará la patada de Boban.

Fuentes:

• Texto: Propio. Información obtenida de Futbolprimera y Wikipedia
• Imagen: Todocolección
• Video: Canal de Youtube de Albert Veli